Calle Antonio Alcaraz en Castril

Discurso inauguración de la calle Antonio Alcaraz en Castril de la Peña

Excelentísimo Alcalde de Castril, autoridades, gentes de Castril.

Mis palabras no van a ser las de un catedrático o un académico de medicina, sino las del Antonio que conocéis, el de Matías o el de “la Mati”.

Gracias Castril en mi nombre y el de mi familia, el de mis parientes y amigos, por la mayor distinción que se puede otorgar. Me llenó de emoción. Pocos actos pueden tener tanta carga emotiva. Gracias por dedicarme, por dedicar por primera vez el nombre una calle a un natural de Castril. Soy Castrileño de abolengo. Todo el mundo sabe que soy andaluz, de Castril. Para mí es un orgullo.

Gracias por dedicarme, por dedicar por primera vez el nombre una calle a un natural de Castril. Soy Castrileño de abolengo. Todo el mundo sabe que soy andaluz, de Castril. Para mí es un orgullo.

Hay que buscar en mi tatarabuelo, de apellido alemán, Pedro Muñoz Worte, para encontrar algún ancestro que no fuera de Castril. Podemos seguir la línea Alcaraz en los registros hasta el siglo XVIII, fecha de creación del registro, y tenemos conocimiento de un Juan de Alcaraz en 1533, a quien Don Hernando de Zafra, hace cesión de tierras en el primer repartimiento de Castril. Por tanto, soy Castrileño de largo abolengo. Soy hijo predilecto de la villa. Ahora, ponéis mi nombre a una calle principal del pueblo. Al preguntarme por su significado me doy cuenta de su trascendencia. El trascender queda reservado a unos pocos, unos elegidos, que son capaces de dejar su huella una vez desaparecidos. Habitualmente, a través de impulsar cambios, que quedan como definitivos, en tu ámbito de competencia profesional, en mi caso, la cirugía. El perpetuar tu nombre en una calle, sin duda, es un reconocimiento a esa capacidad de trascender.

Dicen que nadie es profeta en su tierra. ¡Por una vez sí! Lo desmiente el hecho de que muchos os habéis acercado a los concejales y al alcalde a sugerirle que dierais ese paso.

Nuestro alcalde Miguel Pérez, ha sido el mayor impulsor de esta iniciativa. Gracias por elegirme en representación de todos los castrileños. Era importante que hubiera una calle con el nombre de un nacido en Castril.

La noticia me emocionó y, si cabe aún más, me emocionó el saber que fue aprobado por unanimidad por todos los miembros del consistorio, representantes de todas las sensibilidades.

Habéis destacado mis logros académicos, mi trayectoria profesional, esos que invitan a pensar en que puedes trascender. Pero lo que más me alaga es el llegar a mi pueblo y que se me siga tratando como si nunca me hubiera ido de él, y lo hice a los 4 años de edad. Mi vínculo, trazado durante mi infancia y adolescencia en los veranos en el pueblo, se convirtió en inquebrantable al hacerme adulto y apreciar todos los valores que podía encontrar en nuestras gentes, en nuestro pueblo.

Lo que más me alaga es el llegar a mi pueblo y que se me siga tratando como si nunca me hubiera ido de él, y lo hice a los 4 años de edad.

Dice la placa: “por mi desinteresado apoyo y dedicación a la gente de Castril”.

Ese es un mérito inherente a la condición de médico. Por mucho que tú ámbito de trabajo sea muy especializado: el trasplante o la cirugía robótica, siempre has de buscar en el porqué te hiciste médico. Me hice médico para ayudar en la enfermedad. ¡Me he limitado solo a eso!

Siempre has de buscar en el porqué te hiciste médico. Me hice médico para ayudar en la enfermedad. ¡Me he limitado solo a eso!

Se sorprenden y ríen mis amigos forasteros cuando visitan Castril de que el hecho de atravesar la plaza me toma media hora. Cada uno de vosotros me honráis con vuestro saludo y siempre con palabras de cariño. Nos interesamos mutuamente por nuestras familias y nos despedimos. Es la media hora mejor aprovechada del día. Consolida mi vínculo con esta tierra. Me vanaglorio de no tener ninguna enemistad manifiesta.

Otra cosa que sorprende a los forasteros: es que todos somos primos. Y es porque entendemos como tales también a los primos segundos. A partir de ellos hablaremos de “mi” pariente “tal y cual”. Ese vínculo de parentesco nos convierte en una gran familia.

Antes he mencionado que soy castrileño de abolengo. Mis ocho apellidos castrileños son: Alcaraz, Asensio, Ortiz, Ródenas, García, Ortiz, Sola y Soria.

Esto me lleva directamente a mis padres, a mi familia. Mis padres saben que sin su apuesta porque yo estudiara, y su influencia en mi educación como persona, nada de esto estaría pasando. Quiero remarcar algunas cualidades de ellos, la bondad de mi padre, es un hombre de respeto, y la fuerza y la alegría de vivir de mi madre, herederos de mis abuelos que poco podrían imaginar en mi infancia, a camino entre la fuente de la Tía Piedad, con mis abuelos Piedad y Antonio, y el cortijo en el Campo del Rey, con mis abuelos Emilia y Salvador, que un día su nieto alcanzaría tan alto honor. Mis tíos todavía vivos, Dolores, Salvador, Piedad y María, son testigos de ello.

Dicen que con los hermanos compartimos el 90% de nuestras características. Mis hermanos siempre han sido generosos conmigo. Salvador es la inteligencia en estado puro, no deja de impresionarme que su coeficiente intelectual se sitúe en niveles de 160. Detrás de esos limpios ojos azules de María del Mar, existe una mujer extraordinaria, equilibrio de bondad, carácter e inteligencia.

Nuria es la mujer de mi vida.

Hija de Amer en Gerona, le pedí que se casara conmigo en Castril, delante de una cincuentena de amigos y se casó conmigo en Castril, fue su elección. Quiere que nuestros hijos mantengan también sus raíces castrileñas. Eres lo mejor que me ha pasado en la vida. Tu fuerza lo impregna todo. Gracias por haberme elegido y por estar conmigo. Antes he hablado de trascender, que es una forma de perpetuarte en el tiempo. Pero lo más hermoso es perpetuarte a través de tus hijos, que son una mezcla a mitades iguales de sus padres. Gracias por haberme dado estos dos hijos, Carmen y Matías, que espero hereden lo mejor de nuestras familias. No puedo negar que el solo pensamiento de que cuando tengan uso de razón y pasen por delante de esta placa y vean que ese es el nombre de su padre, me emociona.

Me habéis concedido este privilegio en vida. Un nuevo aliciente para continuar en esa labor que he iniciado. Os prometo que acometeremos nuevos desafíos  en la medicina y volveremos a poner el nombre de Castril en el mundo.

Me habéis concedido este privilegio en vida. Un nuevo aliciente para continuar en esa labor que he iniciado. Os prometo que acometeremos nuevos desafíos  en la medicina y volveremos a poner el nombre de Castril en el mundo.

Por último, quiero compartir este regalo con todos vosotros, porque vosotros me habéis entregado tan alto honor. Buscad en los ocho apellidos míos que he citado y seguro que la inmensa mayoría tiene alguno de ellos entre los suyos.

La primera calle con nombre de un natural de Castril es un homenaje a todos y cada uno de los castrileños, tanto los que vivís aquí como todos aquellos que tuvimos que abandonar nuestra tierra.

La primera calle con nombre de un natural de Castril es un homenaje a todos y cada uno de los castrileños, tanto los que vivís aquí como todos aquellos que tuvimos que abandonar nuestra tierra.

Antonio Alcaraz Asensio

Castril de la Peña, 12 de octubre de 2019

NOTICIA · Castril dedica una calle al doctor Antonio Alcaraz – GRANADA HOY

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